Cinemacuteo es el sitio donde aprendes a hacer cine de guerrilla, uno que se hace con pocos recursos y con no más que ganas de hacer algo nuevo y diferente, para que comience la revolución.
Ocho países latinoamericanos establecieron una excepción debido a la existencia de dos convenios aplicables al sector cinematográfico
A partir de la Ronda del Uruguay es que se inicia un debate formal del tema del audiovisual al negociarse la firma del Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS). Varios países miembros de la OMC solicitaron que la industria audiovisual fuera excluida del ámbito de aplicación del AGCS a fin de proteger la cultura y la producción cultural, fuertemente amenazada por la proliferación de bienes y servicios culturales de origen estadounidense.
Según el punto de vista de esos países, “las producciones cinematográficas son productos culturales y no simples mercancías en la medida que definen la identidad nacional, por lo que es necesario y urgente conferirles un trato especial”.
La iniciativa fue duramente contestada por los representantes de los Estados Unidos que consideraban que la misma contravenía el principio de libre comercio que sustenta las bases ideológicas del GATT/OMC. La entonces representante del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, Dra. CarlaHills, disparó: "make films as good as your cheese and you will sell them!" (Haz filmes tan buenos como tus quesos y los venderas), mientras que el jefe del lobby del cine estadounidense, Jack Valenti, tiró esta ráfaga: "this has nothing to do with culture unless European soap operas and game shows are the equivalent of Moliere. This all about the hard business of money". (Esto no tiene nada que ver con la cultura a menos que las novelas europeas y espectáculos de juegos sean equivalentes a Moliere. Todo esto es sobre el duro negocio del dinero).
El principal problema que enfrentan estas películas es la distribución y la exhibición. Cualquiera puede hacer una película de bajo presupuesto, pero si carece de salas de cine ese esfuerzo se va a pique
A propósito de La Maldición del Padre Cardona, película escrita y dirigida por Félix Germán, es común tener la idea de que una película como mercancía comienza cuando se exhibe en los cines; y no es así como funciona. Los entendidos en el negocio saben que comienza con una idea vendible, sea o no genial. Pero también está la orientación del mercado y su tamaño para el producto que le brindas.
Hasta ahora ha primado en el país el género comedia, que ha funcionado de maravillas. La publicidad de La Maldición… se llevó hasta la saciedad, lo que levantó expectativas que probablemente no podrá satisfacer, principalmente porque no funciona como cine (carece de dramaturgia cinematográfica adecuada, su fotografía es “pastosa”, los personajes truncos, la música desentonada con la gramática del cine, asi como por su montaje estúpido y destructor de la estética).
Hoy el público espera una película diferente, espera una obra que traiga emoción y reflexión, con clima y eficiencia dramática, lo que es evidentemente imposible dentro de los actuales productos y los que deben estrenarse el próximo año, pues vienen más “comedias” y una de género histórico que se filmó sin guión. De manera que el público dominicano tendrá que esperar bastante.
Dentro del régimen de Seguridad Laboral no existen regulaciones a las producciones cinematográficas extranjeras.
Al secretario de Estado de Cultura, José Rafael Lantigua.
Ya sabemos que uno de los ejes básicos de la actual administración del presidente Leonel Fernández, en asuntos de cultura, es la creación de una industria cinematográfica nacional. Y probablemente esta sea su mayor expectativa.
En términos de industria cinematográfica, no es posible desarrollarla sin nacionalizar, sin institucionalizar todos los elementos que tienen que ver con una de sus bases que es el atendimiento a producciones cinematográficas extranjeras. Y eso tiene que ver también con el Cafta-RD, donde ya se tiene la opinión y la experiencia de que se debe hacer uso de “reserva de mercado”.
Las producciones foráneas deben somenterse a las leyes y reglamentos relativas al trabajo de extranjeros, asi como a la admisión temporal de equipo, de lo contrario enfrentaran problemas legales, y lo que es peor tendrán perjuicios de toda índole. Desde que ocurra un accidente o un incidente, volverán a presentarse los consabidos problemas y chismes, afectando nuestra imagen como país y al gobierno.
Diferente a los cineastas dominicanos, los haitianos nos llevan la delantera con un cine hecho con dignidad, propuesta estética y absolutamente liberador.
Diferente a los cineastas dominicanos, los haitianos nos llevan la delantera con un cine hecho con dignidad, propuesta estética y absolutamente liberador. Raoul Peck es uno de ellos con Hotel Rwanda y Lumumba, dos filmes de incuestionable calidad. Existen otros menos conocidos como Rassoul Labuchin, Arnold Antonin, Charles Najman y Aniceto Rocha.
Haití no cuenta con la millonaria cantidad de taquillas que vende el mercado de cine en República Dominicana, pues los cinéfilos no pasan de cien mil entre los 8 millones de habitantes del país más pobre del hemisferio occidental. Sus cineastas realizan su arte fuera de su país, y sabemos las razones. Existe poco capital para hacer cine, y son los propios directores que deben ir de sala en sala con sus películas debajo del brazo.
Si este ya está a la vuelta de la esquina; del 22 de febrero al 2 de marzo se inicia la nueva jornada de este evento que pretende colaborar con el desarrollo de la industria cinematográfica dominicana, así como el turismo y a la vez nos da la oportunidad de de consumir en masa cine internacional.
Este no parece estar diseñado para que participe proyectos menores como cortometrajes puesto que una de las primeras líneas de lo requisitos en la ficha de inscripción es que la obra tiene que estar en 35MM, otra cosa que eh notado en las ediciones anteriores es que sin duda es más internacional que dominicano, si lo vemos desde el punto de vista que son muy pocas o casi nula la participación de películas dominicanas en este festival. Aún así con las observaciones anteriores sin duda, este es una gran ventajas tanto para el país, como para los cineastas y cinéfilos, que aunque a lo mejor no pueden participar, sin duda junto al público en general podrán disfrutar de un gran abanico de opciones para devorar los platillos que nos ofrece su menú internacional.
Para algunos de mis amigos las ediciones anteriores de este festival, eran algo muy serio y tal es el punto que tomaron los horarios, con los que hicieron un programa con todas las películas que deseaban y compraban los tickets por adelantado, en los sitios donde se pueden comprar. Lo cual considero una costumbre y ya casi una tradición muy aconsejable; no dizque por ser el gran patriota y querer apoyar el cine dominicano, si no más bien para empaparse de historias, estilos y vivencias de otros pueblos, cargadas de tradiciones y a veces con destellos increíbles de originalidad e innovación.