|
Toda la sociedad está expuesta al cine malsano y a la televisión torcida; sin embargo, no todos practican los actos que allí se ven
-Juan, ya estoy aquí...
--OK, Etzel, yo ando por Ojo de Agua y llegaré más tarde a Santiago...
Luego de unos dias de conversar sobre la charla que daría a estudiantes de Comunicación Social de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) en Santiago, a convite de Juan Lamur, ansiaba trasmitir algunas ideas que vienen martillando mi cabeza sobre los “Desafios y Retos en la Sociedad de la Información”
No voy a hablar de la charla, pero resumo que el desafio principal es el de la conectividad, y el reto es la convergencia de medios. Y que las oportunidades se multiplican para quienes producen contenidos. Finalizada la charla a eso de las ocho de la noche, Juan me invita:
--
Ahora quiero que me acompañes a un examen que voy a dar y que tiene que ver con cine.
--¿Ah, sí?
Desde ese momento en que Juan me habló de cine, comencé a reflexionar sobre el séptimo arte y la educación. Consideré fundamental que la PUCMM tuviese a alguien trabajando en cuestiones que la educación contemporánea nos impone, tomando en consideración la importancia que la relación entre los individuos adquiere en el proceso de formación de cada uno.
--Profesor, se va a hacer muy tarde si se dan la exposición y el examen hoy, ¿no es mejor dejar uno de los dos para otro día?
--No, vamos a continuar con lo programado.
Luego, el profesor invitó gentilmente a la estudiante mocana (se traslada diariamente desde Moca a Santiago) a que lo ayudara con algunos equipos de proyección de video.
Mientras las estudiantes (la mujer es mayoría también en la PUCMM, por lo menos en lo que ví, y muy hermosas) presentaban sus trabajos sobre géneros cinematográficos y luego se sometían a un examen bastante peculiar a partir de peliculas tales como “Lenny” y “Un Tranvía llamado Deseo”, yo me sentí bastante confortable y pensé en que una institución universitaria es el instrumento ideal para preparar para la ciudadanía y participar en el desarrollo del individuo. Puede que los estudiantes sólo alcancen a ver que se les está transmitiendo conocimientos, brindandoles una herramienta para el trabajo, pero creo que lo más importante es la relación que obtienen con sus colegas estudiantes y que puede durar toda la vida.
La educación es posible allí donde profesorado, alumnado, padres y sociedad esperan que en un centro educativo se aprenda; se espera que se transmitan los conocimientos; que los jovenes se formen; se espera una nueva generación que le dé continuidad a la sociedad y mejore la calidad de vida.
La relación entre profesor y alumno comienza con la acción del profesor y el deseo de enseñar, y entonces el alumno se identifica y toma la actitud de querer aprender. Creo que así es como es que se descubre el deseo de conocer los libros y todo lo que el otro sabe.
Eso de la identificación, de la empatía, es imprescindible para despertar el deseo de querer ser tal profesional en el futuro. Puede que el profesor no sea el modelo ideal, pero sí es el motor de aquellos relacionamientos entre sus estudiantes.
Las y los estudiantes de Juan, probablemente, no saben el proceso de cambios que está experimentando este profesor. Lo ví cuando al visitar su oficina me señaló un safacón en una esquina: lleno de estatuillas y trofeos ganados en buena lid a lo largo de su carrera profesional.
--Son los últimos premios que tiré a la basura. No me sirven para nada, eso es pasado, no los quiero, en mi vida busco otros horizontes...
Luego me mostró una enorme cantidad de libros que destinará a una buena causa.
--Son libros que estoy dejando en cualquier lugar, un baño público por ejemplo, y tiene escrito un mensaje: que es un regalo para quien lo encuentre... que una vez que lea el libro, lo regale, lo deje en cualquier lugar tal cual lo encontró...
Pienso que este tipo de profesor es el portador del hilo invisible del deseo de que sus semejantes aprendan, y creo además que sustenta la transformación de las posibilidades de sus estudiantes en capacidades, en eficiencia.
Probablemente, quien enseña se enamora de enseñar, principalmente porque mediante la manipulación de contenidos el alumno manifiesta una estrategia no esperada y sorprende a quien le enseña. Por lo menos, eso me sucede toda vez que doy un taller de guión.
¿Qué ocurre cuando sucede lo contrario?
No se garantiza la transmisión de contenidos, pero lo que es peor hay ausencia de relaciones. Y aquí está el punto en cuestión: la industria audiovisual no puede ser culpada del aislamiento y falta de respuestas positivas de la juventud, esa es una responsabilidad de la sociedad y sus instituciones educativas. Toda la sociedad está expuesta al cine malsano y a la televisión torcida; sin embargo, no todos practican los actos que allí se ven. Sin escuelas, sin universidades, nadie podría extraer significados de sus relaciones con la sociedad y repensar actitudes y posiciones subjetivas.
Creo que deberíamos reflexionar sobre la posibilidad de incluir en el curriculum de cada centro de estudios la asignación de CINE. Es fundamental que nos apoyemos en el séptimo arte para buscar presencia de relaciones positivas, pues somos seres de sentidos y relaciones. El cine muestra cómo nos relacionamos, cómo es la solidaridad y cómo la agresión.
Fuente: Clave Digital Cita este artículo en tu web | Visitas: 1659 | Imprimir | E-Mail
Only registered users can write comments. Please login or register. Powered by AkoComment Tweaked Special Edition v.1.4.6 AkoComment © Copyright 2004 by Arthur Konze - www.mamboportal.com All right reserved |